LAS LETRAS



                                           LAS LETRAS



un espacio para los cuentos, las historias, la imaginación de la promo87



[UN CUENTO EN EL CLIMACO], 
Por Guille  (Abril 2017)


 AVISO IMPORTANTE
Los personajes que aparecen en esta historia solo son un reflejo de la imaginación del escritor y nunca de sus recuerdos.

Era un viernes más de marzo de 1984, Una de la tarde. Él se encontraba  esperando clases en un escenario que hacía de aula, pues era nada más y nada menos que el “Clímaco Silva”. Se trataba de un joven de cuyo nombre no me quiero olvidar,  que recostaba su cabeza sobre el borde superior del espaldar de una de las sillas de la primera fila.
Hacia calor, así es que nuestro protagonista se quitó su bata blanca, la dobló  cuidadosamente, acomodándola como almohada, entre el borde del espaldar y su cabeza,  dando la impresión de estar apoltronado en una “reclinomatic”.
 Con esta maniobra ganó comodidad y disminuyó temperatura corporal, en exactamente medio grado centígrado.
Quiso dormirse una y otra vez, pero no lo conseguía. Mientras que a su espalda, detrás de la pared de fondo el joven oía perfectamente a Efrén, el operario de sonido y también misceláneo del “Climaco”, entonar un porro sabanero  bien cantado aunque lleno de frases y palabras inventadas:
 “El Rey Arturo García,
Es un hombre putañero…
(Fufí fufú, fufi fufú fuuú)
Entre putas y puticas
Don Arturo es el primero
(Fufí fufú, fufi fufú fuuú)
     Cuando va para San Juan,
siempre  va con una hembritaaaa
(Fufí fufú, fufi fufú fuuú)
si lo van a calumniar,
 no digan que es un marica….”
(Paaaa parapara papá)
(Paaaa parapara papá)
(Parapapá parapapáparapá)
(Parapapá parapapáparapá)
Nuestro joven estaba tan somnoliento y acalorado, que ni se rió ni tampoco pareció inmutarse cuando Efrén  paso por su lado a cinco centímetros de su cabeza, cargando cables y micrófonos, tan cerca casi lo rozó.
Efrén por su parte parece que sí detalló la presencia del joven, porque  puso su cara limpia y ya no volvió a cantar.
Así, en medio del sopor, nuestro incógnito protagonista finalmente terminaría dormido, soñando con el homenajeado Clímaco Silva...Climaco silba, silba Climaco….y soñó al doctor Clímaco Silva silbando el porro que Efrén minutos antes cantó pero en su versión original…
 “El Rey Arturo García,
Es un hombre bondadoso…
Fufí fufú, fufi fufú fuuu
Es el rey de la alegria
De sentir maravilloso
Fufí fufú, fufi fufú fuuu
     Cuando va para San Juan,
siempre  va con una hembritaaaa
Fufí fufú, fufi fufú fuuu
si lo van a calumniar,
 no le digan que es un marica….”
Paparapapiraba parapará
Paparapapiraba parapará
Pero la hora de la clase había llegado imparable y rápidamente se pobló el salón…  Listo: “Abello-Gómez-René y unos buenos minutos de etcéteras.
De dicha clase  no me acuerdo  nada,  pero en cambio sí recuerdo que el micrófono del profe dejó de sonar y Efrén por fuerza debió acudir a solucionar el problema.
De regreso a su oficina a  Efrén le tocó nuevamente pasar por donde el chico estaba sentado, así es que nuestro protagonista a manera de aplauso atinó  a poner la palma de su mano izquierda para que Efrén se la “chocara”.
Seguramente que a el chico le había gustado el arreglo del micrófono, “daño” que yo había ocasionado al desconectarlo accidentalmente con mi pié, pero yo supuse que el reconocimiento fue por la excelente cantada y  el magistral “arreglo” del porro “Arturo, García” …..
Las palmas hicieron “Clap” y los labios murmuraron “bien, viejo Efre…”

Colorín Colorado….





CIRCULO DE TERROR
Por, DONALDO DIAZ



Era una fría noche de viernes bogotano.  El sargento Castellar llego azorado y sin previo aviso.
- Hola Castellar pasa, pasa, vayamos al bar, su respiración era agitada.
Colocó el sobretodo empapado en el perchero, la correa parecía querer rompérsele en mil pedazos por su obesidad central, calzaba botas negras mediacaña, pantalón marca Lee americano y camisa a cuadros de leñador con botonadura blanca.
Cuando iba a casa de mis padres siendo sargento activo siempre se me  pareció a un personaje de la tira cómica del zorro.
Las gafas de sol marca Ray Ban no le faltaban en el bolsillo de la camisa o encima de la cabeza.  Entró con un andar de pato cansado, los ojos querían saltársele de las órbitas.
-Tranquilo Castellar tomate un  trago de  whisky de malta, es un Glenfiddich de 40 años, lo traje de Irlanda, tierra de revolucionarios y poetas, te va  gustar.
Se lo tomo de un solo sorbo, fondo blanco.
-Ahora sí, cuéntame que te trae por mi humilde morada?
-Mi doctor: lo tengo guardado dentro de mí y ya no lo puedo soportar, estoy que exploto, a alguien se lo tengo que contar.
Coloqué en el minicomponente a bajo volumen un Cd de Daniel Santos el inquieto anacobero, que  sabía le gustaba y le serví un  segundo trago de whisky.
-Mataron a Maricarmen, casi  gritó, las palabras parecieron salirle a borbotones.
-Cuál  maricarmen, quienes fueron los matones?, le pregunté haciéndome el loco
-Maricarmen, la madre de Khadir Valladares, se  acuerda? el descuartizado, su hijo amado, fue noticia nacional, después de una tormenta su cabeza la encontraron por casualidad unos pescadores en las playas de los Tambos del Viento en la década de los noventa.
Khadir violó y mató a la hija de seis  años de su mejor amigo, y luego la lanzo a un pozo séptico abandonado, lo mataron en alta mar, cerca de Isla Fuerte adonde se fue a pescar huyendo del CTI y la  fiscalía que le andaban buscando, estos no indagaron  más, dieron marcha atrás, pero por  narcoparamilitares fue torturado, sus  testiculos  cercenados, decapitado y descuartizado
Mi paisano que estaba de visita en Bogotá atendiendo unos asuntos en el Ministerio de Cultura y estaba  alojado en mi apartamento, al escuchar la conversación entró al bar e interrumpiéndonos dijo: nos encontrábamos en pleno festival cuando sucedieron los hechos, mes de Junio y la mar estaba muy tranquila, nunca había sucedido algo así, fue espantoso por partida doble.
Mi amigo de la cultura era un comunista nostálgico, que había sobrevivido camuflándose en el partido liberal.  Con la protección de sus verdaderos amigos, rezagado en el tiempo, todavía albergaba la esperanza de que la Unión Soviética y el comunismo recobraran su preponderancia a escala mundial.
.Acabo de llegar de la Costa mi doctor, dijo castellar, ¡que panorama tan desolador!, la mafia y la corrupción se han tomado todos los estamentos: alcaldías, juzgados, la policia, y hasta la religión; ¿se  acuerda de aquel cura parrandero, el que en la misa entonaba boleros que le mencione un día? pues se convirtió a la religión del narcoparamilitarismo.
-El vil dinero,mi doctor, todo lo compra, todo lo contamina de noche y también de día
-Ya no queda nada de la vida apacible y las costumbres de nuestra infancia
-Doctor me encontré con Maricarmen hace poco más de una semana, nos sentamos en una banca debajo de un cocotero frente al mar, cerca del restaurante La Lucha, la brisa era agradable y el día esplendoroso, unos niños jugueteaban sobre las olas en competencia por quien sería el primero en a la playa llegar.
Me van a matar me confesó Maricarmen, tengo los días contados, pero no me dijo que eran siete días exactos.
Nada puedo hacer, y no me importa, estoy preparada, después de tanto sufrimiento todo me  da igual.  Ya no sé qué es ficción y que es realidad
No me importa que se rompa ese Delgado hilo que separa la vida de la muerte, ¡que mala ha sido mi suerte!

El tiempo es una falacia.
El aire traía una nostálgica canción de Guillermo Portabales que sonaba  El Ricarena, el bar estadero situado unos ochenta metros más  allá, por encima de las palmeras el cielo  puro era de un color añil  intenso.
-Castellar a veces oigo voces de mis hijos que me reclama desde el más allá, a veces no sé si me llamo maricarmen
Una noche khadir se me apareció… me dijo: mamá no tuve la culpa, obré por un instinto irrefrenable, tampoco tú tienes la culpa, no te culpes,
De niño cuando te acompañaba al campamento de los martilleros, aquellos narcotraficantes, te acuerdas? Pues mi hicieron amigo de ellos a la fuerza, a  esos  hombres armados al principio les hacía mandados, a medida que fui creciendo me convertí en mosca de ellos, les avisaba de los movimientos  extraños y poco a poco me  fueron introduciendo en el mundo del terror, me obligaron  a violar, a torturar y amagar, aprendí a usar la motosierra en hombres y mujeres, culpables e inocentes que  traían desde Medellín  a desaparecer de la faz de la tierra, a  algunos los colgaban para escarmiento público en los  árboles de la montañita un sector  boscoso que queda en el municipio de los córdobas, cuando los buitres se saciaban los enterraban en  fosas comunes.
El infierno es un lugar agradable y bello comparado con la realidad  que  viví y se vive en Colombia
Maricarmen se despertó  sudorosa y con el corazón  acelerado.  Al abrir los ojos Maricarmen sintió como  si Khadir estuviese allí al pie de la cama, rezó un padrenuestro y un credo y descansó.
-Castellar, me dijo: el  reino de este mundo que me ha tocado vivir, no ha sido placentero, a veces creo que  estoy un tris loca, a veces no quisiera bucear en mi pasado, quisiera vivir otra vida, una vida de ficción, donde haya educación, donde exista  trabajo honesto, tranquilidad, paz, amor y felicidad, y no lo que me ha tocado vivir.
Nunca tuve un esposo, mis hijos fueron el producto del placer de noches de fandango en las plazas sabaneras, a donde iba a vender cajas de espermas, de esas marca La Virgen,
Tuve 9 hijos, cada uno con un padre diferente, y todos están muertos, la última mi hija Rosanelly , la bonita , la de piel canela y ojos color avellana, una sílfide caribeña con cinturones y nalguitas de avispa, entró a la guerrilla por los lados de Villavicencio,  fue abusada, violada, obligada a abortar y luego asesinada por un comandante guerrillero.
Mi infortunio comenzó cuando fui contratada como ranchera en el campamento que tenía El Pandita el primo de Pablo, en la hacienda El Martillo, si, ese, el que mataron  como un gato sobre el tejado; fui  por  dinero, buscando mejor vida, no sabiendo que  termina comprándole a uno su vida, su libertad y su voluntad, es como venderle el alma al diablo
Habían  pasado 25 años desde aquel atroz y deleznable crimen
El hermano menor de aquella  triste, inocente y sufrida niña, había crecido alimentado por el rencor inyectado por  familiares y amigos  y se había ido y había  regresado convertido en todo un comandante de las bandas narcoparamilitares que pululan en la  costa atlántica colombiana
Maricarmen sabía que tenía los días contados, en el pueblo iba a ser presa fácil ya que vivía en una casa de paredes de bahareque, con puertas y ventanas de madera, y pensaba que podía ser fácilmente baleada, le tenía pavor a quedar como un colador, cualquier muerte menos esa, a sus amigos les decía, así es que huyó, huyó hasta donde sus recursos le alcanzaron, pero terminó en el barrio Santander, un sector deprimido del sur de Monteria, donde pensó que sus 185 cm de estatura y 105 kg de peso podían pasar desapercibidos.
La casa de Isabel Acosta  su prima era una mejora que estaba  a medio terminar, sin repello, piso de tierra y luz  robada, pero eso sí,  había en ella  un televisor Samsung de 65 pulgadas y un  equipo de  sonido Sony de máxima potencia.  La  casa se hallaba ubicada en un callejón sin  salida y rodeada de casas de malandros, reducidores , cobradores de paga diario, sicarios , delatores y demás especímenes de la peor calaña de la  fauna humana.
Se había metido en la boca del lobo
Hasta allí llegaron 2 camionetas, una Toyota Prado 4 x4 del último modelo y una hoy Hilux doble cabina con Platón.
Suba, le dijo uno de los pistoleros, a usted no la necesitamos le dijeron  a Isabel  Acosta, la prima, hasta luego.  Se despidieron con rumbo incierto, las llantas chirriaron en el piso fangoso, eran  aproximadamente las once de la noche, atravesaron una infinita sucesión de calles desiertas y sombrías, y abandonaron la  ciudad por la  salida  sur, atravesaron un puente debajo del cual se deslizaba  sinuosa y perezosamente el río Sinú
Atravesaron una selva de palmeras africanas para  luego internarse  por  una  infinidad de pastizales rumbo a la montañita.
El  vil verdugo de horrible  aspecto, pelo largo ensortijado desordenado y descuidado hasta los hombros, tenía una gran cicatriz que le surcaba toda la mejilla izquierda causándole una leve parálisis  facial que dejaba entrever unos dientes  careados sobre  una mandíbula de perro feroz
Tenía unos ojos oscuros penetrantes  que destilaban una mirada glacial, asesina  de odio hacia la humanidad
Era  un ex agente del b2 del ejército nacíonal de Colombia caído en desgracia y adicto a las drogas y otras aberraciones , una verdadera piltrafa humana que iba en el Platón de la  camioneta silbando el golero emparamao aquella  célebre canción del cabo Herran
Unas pocas estrellas titilaban entre las nubes, era una noche triste,
Maricarmen tumbada boca abajo en el piso de la camioneta con las  manos atadas a las espaldas con una  soga de enrejar, sentía  que le  maltrataba  hasta el alma.  Sumida en  sus pensamientos trató de acomodarse, pero el verdugo  le  colocó el tacón de la  bota en el occipital, una gota de  sudor mezclada con sangre resbaló por  la mejilla y se introdujo en su boca.  Al llegar al tétrico lugar en la montañita, se respiraba un aire pegajoso, era como el aire que ahora se respira en los antiguos campos de concentración Nazi donde tantos millones de vidas fueron sacrificadas, el ambiente era espantoso, un lúgubre búho estaba de observador, las cigarras callaron, las  luciérnagas apagaron su luz, la  oscuridad era total, ni los  mosquitos se atrevían a picar
El rudo verdugo le dio un empellón, y Maricarmen cayó al piso fangoso lanzando un gemido de dolor.
La violaron, la torturaron
Maricarmen dio gracias a Dios porque pensó que era  su final,  se acababan  sus desdichas , pero no era  así .
El hombre enmascarado le dijo: tienes 7 días exactos para  que  averigües quien delató la ubicación del submarino con tres toneladas de cocaina que íbamos  a  enviar a Estados Unidos
Te esperamos aquí a la misma hora, le soltaron las amarras
Maricarmen se levanto como pudo
Maricarmen nunca pudo averiguar ese dato
No lo sabía y no estaba dispuesta a ir a  una  cacería interminable sobre un supuesto submarino y delator imaginario.
En vez de  eso se dedicó a recorrer las calles del pueblo de arriba  a abajo y de abajo a arriba,
Se levantaba bien  temprano para que le  rindiera el día
Se tomaba un tinto en la tienda del cachaco  R y R, le compraba un peto de mil pesos a Rosarito, quien recorría las calles  desde bien temprano pregonando peto, petoooooo.....
Iba  a misa todos los días,
Se abrazaba con todo  el que podía
A nadie contaba su  desgracia
En las noches bailaba  vallenato, champeta y salsa, los ritmos que  más le  gustaba  en  la discoteque de las estrellas y en el  bar de los olivos
Bollo  e  yuca ,alegrías y suspiros, bola de tamarindo , mote de queso y vuelve y ven  ella degústaba
No se  quería  perder  ninguna  de las  exquisiteces de la  comida  colombiana, de seguro los cocineros en el infierno  a  propósitos las quemaban  ella  pensaba

El   Sexto   Día  busco  una  hoja de papel de cuaderno y en su caribeño pensamiento solo  atinó  a  escribir
“Señor presidente
Le escribe una pobre  ciudadana
Señor presidente, usted que  tiene el poder y todo lo puede y hace lo que le da la gana, salve a Colombia, coja el timón, el agua entra por todos los costados, ya no hay nada  en la cubierta, todo se lo está tragando la mar, el viento arrecia, las velas  estan rotas, la  mar está  embravecida, aún no amanece, la costa se  ve a lo lejos , no se  haga el pendejo,
No lo haga por usted, hágalo por la juventud, usted que es inteligente y no le falta la virtud.”

Los días se convirtieron en horas, las horas en minutos,
A pesar de la ansiedad para Maricarmen esos  siete días  fueron como  siete siglos
Como si  hubiese sido un cráter en el tiempo

Mari Carmen llego al sitio de encuentro A la media noche,  la hora acordada no había  averiguado lo encomendado
Alcanzó a bordar de lana  un suétercito para  su nieta de seis años, motivo por el cual  no delató a sus  torturadores

Fue  ahorcada  en la montañita  el día siguiente a las tres de la tarde, antes de morir le entregó sin palabras una  flor de bonche  que llevaba en el pelo a  su verdugo.

La delgada soga al ajustarse a su cuello ahogó un grito de dolor

Las nubes se arremolinaron, el cielo se encapoto








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